Introducción
y Orígenes Históricos
Más allá de los índices genéticos,
las mediciones morfológicas y los registros mineros, el
asturcón trasciende la definición de mera raza equina para
convertirse en un
símbolo
numen y mitológico de la propia identidad asturiana.
Este caballo no es un simple habitante del paisaje; es el
paisaje mismo hecho carne, músculo y crin azabache.
En el imaginario colectivo del
norte, el asturcón encarna la resistencia indómita de una
tierra que nunca se doblegó fácilmente. Ver un grupo de
estos animales recortados contra el horizonte calcáreo de la
Sierra del Sueve, desafiando la
borrina
(la niebla densa del Cantábrico) con la misma impasibilidad
con la que sus ancestros presenciaron las guerras
astur-romanas, es asistir a un acto de comunión histórica.
El asturcón ha sido el compañero silencioso del paisano en
la braña, el motor humilde de la economía del minifundio y
el testigo sufriente de las profundidades de la mina,
compartiendo con el minero el pan negro y el aire espeso del
pozo.
Perder al asturcón habría sido
equivalente a borrar una página insustituible de la memoria
oral y cultural de Asturias. Su salvación y su presencia
actual en las cumbres no representan solo un éxito de la
conservación zootécnica, sino un acto de justicia poética:
el retorno del legítimo custodio de las montañas a su trono
de roca, viento y libertad.
El asturcón representa uno de los
legados vivientes más puros de la fauna ecuestre de la
Península Ibérica. Su historia es la crónica de una
adaptación extrema y de una estrecha relación simbiótica con
el ser humano en el norte de España.
Origen
genético y el tronco poni celta
Genéticamente, el asturcón
pertenece al denominado
tronco de
ponis celtas, un grupo de équidos que se distribuyó por
el arco atlántico europeo. Comparte ancestros e hitos
evolutivos con razas como el
Exmoor
y el
Dartmoor en el Reino Unido, el
Pottoka
en el País Vasco, el
Garrano
en Portugal y el caballo
Gallego.
Estudios arqueológicos y
paleogenéticos sitúan los orígenes de este tronco en las
migraciones de équidos postglaciales que se asentaron en la
cornisa cantábrica. A diferencia de los caballos del sur
peninsular (vínculos al tronco ibérico o de carreras), el
asturcón mantuvo un aislamiento geográfico que preservó su
pureza genética frente a las invasiones biológicas del
mediterráneo.
Testimonios
de la Antigüedad y el valor de la "Ambladura"
La fama de estos équidos traspasó
las fronteras de la cornisa cantábrica ya en la época
prerromana. Los pueblos astures los utilizaban como monturas
de guerra y animales de carga. Escritores y cronistas de la
Antigua Roma quedaron fascinados por sus cualidades
singulares:
-
Plinio el Viejo (Siglo I d.C.): En su
Naturalis Historia, acuñó el término genérico
"asturco"
para describir a estos caballos pequeños que no
galopaban de la forma convencional, sino que poseían un
andar rápido y rítmico.
-
Silio Itálico: En su poema
Punica, destacó la agilidad, la valentía y la
resistencia del caballo astur en el combate, señalando
que, a pesar de su baja estatura, su brío igualaba al de
razas de mayor alzada.
El secreto militar y civil del
asturcón radicaba en la
ambladura
(o paso de
andadura). Este es un aire de marcha bípedo lateral (el
caballo avanza simultáneamente la mano y el pie del mismo
lado), en lugar del paso diagonal convencional. La ambladura
proporciona un avance sumamente suave para el jinete,
minimizando el balanceo vertical. En la antigüedad, esto
permitía a los guerreros astures disparar flechas o lanzar
lanzas con enorme precisión desde la montura en terrenos
escarpados.
Adaptación
evolutiva a la Cordillera Cantábrica
El relieve abrupto, de desniveles
pronunciados, y el clima oceánico —caracterizado por una
alta pluviosidad, inviernos fríos y persistente humedad—
moldearon la fisonomía del asturcón a lo largo de milenios.
La selección natural primó a los
individuos de baja estatura (menor centro de gravedad para
evitar despeñamientos) y con una alta eficiencia metabólica,
capaces de subsistir durante el invierno a base de
vegetación leñosa y pobre, como el tojo (Ulex
europaeus) y el brezo.
Características Morfológicas y Temperamento
El estándar racial del asturcón
define a un animal elipométrico (de peso reducido),
braquicéfalo y de líneas predominantemente subrectilíneas o
rectas, perfectamente empaquetado para la resistencia.
Descripción física detallada
-
Alzada a la cruz: Oscila estrictamente entre los
1,15 y 1,30 metros. Cualquier ejemplar que supere
esta medida suele denotar cruzamientos severos en su
árbol genealógico.
-
Capa y pelaje: La capa oficial y exclusiva es la
negra (en sus variantes de negro morcillo o
azabache). Se toleran tonalidades castañas muy oscuras
en épocas de muda debido a la acción del sol. Los
animales suelen presentar una total ausencia de marcas
blancas (luceros en la frente o calces en las patas); la
presencia de manchas blancas considerables es motivo de
descalificación en el libro genealógico.
-
Cabeza y cuello: Cabeza pequeña, bien proporcionada,
de perfil recto o ligeramente cóncavo. Ojos grandes,
negros y muy vivos. Orejas pequeñas, móviles y de
implantación alta. El cuello es musculoso, de longitud
mediana, algo arqueado en los machos y engalanado con
una crinera abundante, gruesa y áspera.
-
Tronco y extremidades: Pecho ancho y profundo, con
un costillar arqueado que denota una gran capacidad
pulmonar. El dorso es fuerte y recto, engarzado con una
grupa ligeramente inclinada pero potente. Las
extremidades son delgadas en apariencia pero de una
densidad ósea y tendinosa extraordinaria. Los corvejones
son fuertes y bien angulados, idóneos para la escalada.
-
Cascos: Son uno de sus rasgos más sobresalientes.
Pequeños, redondeados, de color negro homólogo a la capa
y dotados de una
queratina extremadamente dura y densa. Esto les
permite prescindir de herraduras en la mayoría de los
terrenos rocosos sin sufrir desgaste excesivo ni
infosuras.
Rasgos del temperamento
El carácter del asturcón es un
reflejo de su entorno salvaje y su domesticación selectiva:
-
Rusticidad: Capacidad innata para soportar la
intemperie sin necesidad de estabulación. Su pelaje de
invierno desarrolla una doble capa densa y protectora
que repele el agua de lluvia de forma impermeable.
-
Inteligencia y Sobriedad: Posee un instinto de
autopreservación sumamente agudo. Ante un peligro en la
montaña (niebla, cortados, depredadores como el lobo),
el asturcón evalúa la situación antes de huir.
-
Docilidad: Aunque de libertad muestra un
temperamento desconfiado y altivo, una vez que pasa por
un proceso correcto de doma revela una lealtad, suavidad
y nobleza excepcionales, convirtiéndose en un animal
sumamente apto para el trato humano.
Rol
Tradicional: El Trabajo en el Campo y la Minería
El asturcón no fue concebido
históricamente como un animal de adorno, sino como un
elemento motriz indispensable para la economía de
subsistencia del norte peninsular.
Uso en las labores agrícolas del
campo asturiano
En la Asturias rural,
caracterizada por el minifundio y pendientes donde los
bueyes o los caballos de gran envergadura no podían
maniobrar de forma segura, el asturcón se erigió como el
motor del caserío (antojana).
Se empleaba para el tiro de
pequeños carros de madera cargados de hierba, el arrastre de
madera en los montes públicos (gayeras)
y el transporte de mercancías en alforjas desde las brañas
altas hasta los mercados locales. Su pisada firme y su paso
seguro evitaban los accidentes en los senderos de montaña
embarrados o helados.
El papel crucial en la minería
del carbón
Con el advenimiento de la
Revolución Industrial en el siglo XIX y la intensiva
explotación de las cuencas mineras del Nalón y del Caudal,
el asturcón pasó del cielo abierto a la penumbra de los
pozos subterráneos.
-
Idoneidad morfológica: La baja alzada de la raza
permitía que el animal caminara de pie por el interior
de las estrechas galerías y ramplas de las minas de
carbón, allí donde los techos colapsarían si se
sobredimensionaba la excavación. Su musculatura compacta
y pecho ancho le otorgaban una fuerza de tracción
horizontal equivalente a la de caballos que le doblaban
en peso.
-
Condiciones en los pozos: Los asturcones eran
introducidos en los pozos mineros mediante jaulas
verticales o cabrestantes. Muchos de ellos pasaban años
enteros, o incluso toda su vida útil, sin ver la luz del
sol, estabulados en cuadras subterráneas excavadas en la
propia roca. Su labor consistía en arrastrar las
vagonetas repletas de mineral desde los frentes de
explotación hasta los embarques principales.
-
Impacto socioeconómico: Esta tracción de sangre fue
el pilar que sostuvo la productividad minera asturiana
antes de la electrificación y la introducción de las
locomotoras de viga minera. El asturcón pagó un alto
precio: la exposición al polvo de carbón, la humedad
constante y la falta de luz solar provocaban ceguera
prematura y afecciones respiratorias crónicas en muchos
ejemplares, convirtiéndolos en mártires industriales de
la época.
Declive y
Situación Actual
El siglo XX trajo consigo
transformaciones tecnológicas que rompieron el equilibrio
histórico del asturcón con su medio, situando a la raza al
borde de la desaparición absoluta.
Factores de extinción en el siglo
XX
A partir de la década de 1950,
confluyeron dos fenómenos devastadores para el censo de la
raza:
-
La
mecanización total: La llegada del tractor al campo
asturiano y la introducción de maquinaria eléctrica y
diésel en el interior de las minas hicieron que el
asturcón perdiera su valor funcional básico. Dejó de ser
rentable mantener un animal cuyo trabajo ya no era
necesario.
-
Cruces industriales masivos: Con el fin de obtener
mayor rendimiento cárnico, los ganaderos comenzaron a
cruzar de forma masiva a las yeguas asturconas con
sementales de tiro pesado (como el
Bretón o el
Comtois). Esto diluyó la pureza de la raza,
sustituyendo al poni celta por un animal mestizo de
mayor masa, apto únicamente para el matadero. Para la
década de 1970, el censo de asturcones puros se había
reducido a unas pocas decenas de ejemplares localizados
en las zonas más inaccesibles del oriente asturiano.
Radiografía de la situación
actual y nuevos usos
Hoy en día, la raza se encuentra
en una fase de estabilización y revalorización gracias a un
cambio radical en su explotación. El censo actual se
mantiene bajo control, superando los pocos miles de
ejemplares registrados en los libros oficiales de cría.
-
Distribución geográfica: El núcleo poblacional
icónico e histórico reside en régimen de total libertad
en la
Sierra del Sueve (un macizo montañoso calcáreo que
se asoma directamente al mar Cantábrico), además de
núcleos controlados en los Parques Naturales de Redes,
Somiedo y los Picos de Europa.
-
Transición de usos: El asturcón ha sabido
reconvertirse con éxito hacia tres nichos modernos:
-
Hípica infantil y recreativa: Por su tamaño y
temperamento una vez domado, es el poni de escuela
perfecto para el inicio de niños en la equitación,
destacando en disciplinas de salto y
cross-country adaptadas.
-
Equinoterapia: Su notable inteligencia, paso
rítmico y sensibilidad lo hacen ideal para programas
terapéuticos dirigidos a personas con diversidad
funcional o trastornos del espectro autista.
-
Gestión ambiental y desbroce natural: Al ser un
herbívoro rústico, se utiliza de forma controlada
para la limpieza de montes altos inflamables.
Consumen el matorral basto (tojo y brezo) que otros
animales rechazan, previniendo incendios forestales
y manteniendo los ecosistemas de pastizal de
montaña.
Legislación, Protección y Conservación
La salvación del asturcón no es
fruto del azar, sino del esfuerzo coordinado entre la
sociedad civil y los estamentos legales europeos y
nacionales.
El papel de ACPRA
La
Asociación
de Criadores de Ponis de Raza Asturcón (ACPRA), fundada
a finales de la década de 1970, fue el catalizador de la
recuperación de la raza. Su labor inicial consistió en
buscar e identificar los últimos reductos de asturcones
puros en las montañas, realizar pruebas de ADN y morfología,
y crear el primer
Libro
Genealógico de la Raza. ACPRA organiza anualmente
certámenes, subastas oficiales y la famosa
Fiesta
del Asturcón en la Majada de Espineres (Sierra del Sueve),
donde se realiza el marcaje tradicional de los potros
nacidos en libertad.
Marco legal y figuras de
protección
El estatus jurídico del asturcón
cuenta con un blindaje normativo en varios niveles de la
administración:
Estatus de Protección Oficial: El caballo asturcón
está catalogado oficialmente en el Catálogo Oficial de
Razas de Ganado de España como
Raza Autóctona en Peligro de Extinción.
-
Nivel Autonómico: El Principado de Asturias regula
su cría mediante planes específicos que supeditan el
otorgamiento de ayudas a los ganaderos que mantengan la
pureza de la raza, prohibiendo explícitamente el
mestizaje en las zonas de reserva.
-
Nivel Estatal y Europeo: Al estar tipificada como
raza en peligro de extinción, los criadores se acogen a
las líneas de ayuda para la
conservación de recursos fitogenéticos y zoogenéticos
financiadas por los fondos FEADER de la Unión Europea y
cofinanciadas por el Ministerio de Agricultura, Pesca y
Alimentación (MAPA). Estas subvenciones compensan el
lucro cesante de criar un animal de bajo rendimiento
cárnico pero de un valor ecológico e histórico
incalculable.
-
Planes de cría en pureza: Actualmente, se aplican
programas informáticos de acoplamientos dirigidos para
minimizar el coeficiente de consanguinidad de la cabaña,
garantizando la viabilidad genética a largo plazo y la
preservación de ese manto azabache que, desde los textos
de la Roma clásica, define la silueta de las montañas de
Asturias.