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Estudio Histórico-Antropológico de la Fiesta de la Balesquida y el Martes de Campo
Origen Histórico y la Figura de Doña Balesquita
El Legado Medieval y la Donación de 1232La fiesta de La Balesquida hunde sus raíces en la Baja Edad Media, configurándose como una de las manifestaciones de beneficencia y organización gremial más antiguas que se conservan vivas en Europa. El origen de esta celebración se halla indisolublemente ligado a la figura histórica de Doña Balesquida Giráldez, una acaudalada noble y benefactora ovetense del siglo XIII. En el año 1232, Doña Balesquida formalizó una generosa donación testamentaria en favor de la Cofradía de los Sastres (también conocidos como los alfayates) y del pueblo desfavorecido de Oviedo. En dicha escritura pública, legó una serie de bienes raíces, fincas, censos y posesiones comerciales con una condición de obligado cumplimiento: que las rentas obtenidas de este patrimonio se destinasen a perpetuidad a socorrer a los miembros del gremio de sastres caídos en desgracia, a los enfermos, a los peregrinos del Camino de Santiago y a los vecinos más menesterosos de la capital civil y eclesiástica de Asturias. Este acto no supuso únicamente un hito de caridad cristiana, sino un mecanismo de vertebración social en el Oviedo medieval. Se establecía una alianza entre la aristocracia local y los nacientes gremios artesanos para dar amparo a los desposeídos a través de una red asistencial laica, aunque profundamente sacralizada.
La Cofradía de Sastres y la Gestión HospitalariaPara canalizar el cumplimiento del legado, cobró un protagonismo absoluto la Cofradía de Nuestra Señora de la Esperanza —conocida popularmente desde entonces como la Cofradía de la Balesquida—. Este estamento gremial asumió la responsabilidad jurídica y espiritual de custodiar el testamento. Durante siglos, los sastres ovetenses no solo operaron como una corporación de defensa de sus intereses laborales, sino como administradores hospitalarios. La cofradía fundó y gestionó un hospital de peregrinos y transeúntes en el entorno urbano de Oviedo, enclave neurálgico del Sanctum Salvatoris en la ruta jacobea. En este hospital se proporcionaba techo, lecho y manutención a los viajeros y enfermos. Los cofrades sastres se convirtieron así en los celosos guardianes de una tradición que unía la identidad laboral y la devoción mariana, manteniendo la independencia de la cofradía frente a los frecuentes intentos de absorción por parte del cabildo catedralicio o de las autoridades municipales a lo largo de la Edad Moderna.
La Capilla y los Símbolos Tradicionales
La Capilla de la Balesquida: Corazón de la Plaza de la CatedralEl anclaje físico y espiritual de la cofradía se localiza en la emblemática Plaza de Alfonso II el Casto, frente a la imponente Catedral de San Salvador de Oviedo. Allí se alza la Capilla de la Balesquida, un edificio cuya existencia documental está contrastada desde el siglo XIII, aunque la estructura que ha llegado hasta nuestros días responde a reformas y reconstrucciones posteriores, principalmente de los siglos XVII y XVIII. A nivel arquitectónico, la capilla presenta una planta rectangular sencilla, con una fachada de sillería clasicista y un interior donde destaca un retablo barroco que alberga la imagen de la Virgen de la Esperanza. La ubicación estratégica de la capilla no fue casual: situarse a escasos metros del poder episcopal de la Catedral y del poder civil del antiguo Ayuntamiento reafirmaba la autonomía socio-religiosa de la cofradía gremial y servía como recordatorio visual diario de la vigencia del legado de Doña Balesquida ante toda la ciudadanía carbayona.
Simbología Gráfica y Objetos de CultoLa heráldica y la iconografía de la fiesta sintetizan con precisión la doble naturaleza (gremial y religiosa) de la institución:
Anatomía de la Celebración (Ayer y Hoy)La Fecha en el Calendario LitúrgicoLa fiesta de La Balesquida carece de un día fijo en el santoral civil, puesto que se rige por el calendario litúrgico católico. Se celebra ininterrumpidamente el martes siguiente a la solemnidad de Pentecostés (cincuenta días después de la Pascua de Resurrección). Esta jornada es oficialmente reconocida en el calendario festivo de la capital asturiana como el Martes de Campo. Su posicionamiento a finales de la primavera o principios del verano conecta antropológicamente la fiesta con los antiguos ritos precristianos de celebración de la fertilidad de los campos, la salida del ganado a los pastos comunales y el disfrute del espacio natural tras el recogimiento invernal. El Rito de la Procesión y el "Paseo"La jornada del Martes de Campo se inicia con una liturgia rigurosa en los alrededores de la capilla. Los actos solemnes comienzan con la lectura pública del acta de donación de Doña Balesquida, un ejercicio de memoria histórica colectiva que legitima la celebración año tras año. Posteriormente, se oficia la misa mayor en honor a la Virgen de la Esperanza. Tras los oficios religiosos, da comienzo la procesión o "paseo". Los miembros de la cofradía, portando el estandarte gremial de las tijeras y vestidos con sus insignias reglamentarias, desfilan por las calles del casco antiguo de Oviedo escoltando a la imagen mariana. El cortejo está tradicionalmente acompañado por bandas de gaitas y grupos de baile folclórico asturiano, atrayendo a miles de ovetenses en un recorrido que une los hitos espaciales del Oviedo medieval. La Comida Fraterna: El "Bollu" y el Consumo ComunitarioEl clímax de la jornada del Martes de Campo se traslada del plano religioso al lúdico y gastronómico a través de la comida fraterna. La Cofradía realiza el tradicional reparto del bollu y el vino a todos sus cofrades y benefactores. El bollu preñáu —una pieza de pan artesanal en cuyo interior se hornea un chorizo asturiano que tiñe la miga con su grasa y pimentón— se acompaña de una botella de vino (o sidra, en adaptaciones más contemporáneas).
Este alimento no se consume en espacios cerrados, sino en un multitudinario picnic comunitario al aire libre. Históricamente, los ciudadanos se desplazaban a los praos periurbanos; hoy en día, la fiesta se concentra en las alfombras verdes del Campo de San Francisco (el gran pulmón verde del centro de Oviedo) o en el Parque de Purificación Tomás. Allí, familias enteras se sientan sobre el césped para compartir la comida, en una muestra de comensalidad que desibuja las barreras de clase social y fomenta la cohesión vecinal de la comunidad carbayona.
Evolución Sociológica, Censura y Resurgimiento
Reflejo de la Identidad Ovetense: De Gremio a CiudadA lo largo de los siglos, La Balesquida experimentó una profunda metamorfosis sociológica. Lo que comenzó estrictamente como una fiesta de beneficencia restringida al gremio de sastres y a los desamparados por la donación, se fue abriendo gradualmente al resto de los sectores industriales y burgueses de la ciudad durante los siglos XVIII y XIX. Con la paulatina disolución de los gremios del Antiguo Régimen, la fiesta no desapareció; por el contrario, fue adoptada con entusiasmo por la burguesía y el proletariado local, que vieron en el Martes de Campo una jornada de autoafirmación de la identidad carbayona. La figura de Doña Balesquida pasó de ser una benefactora piadosa a convertirse en una heroína cívica mítica, símbolo de la generosidad y el carácter hospitalario de Oviedo. Vicisitudes Históricas y Reconocimiento OficialMantener viva una tradición de casi ochocientos años obligó a la Cofradía a sortear severas crisis históricas:
Curiosidades y Datos de Archivo
Joyas Documentales del Archivo de la CofradíaEl archivo de la Cofradía de la Balesquida custodia algunos de los legados documentales laicos más valiosos del norte de España. Entre sus legajos se conservan traslados medievales del testamento original de 1232, minuciosos libros de cuentas de los siglos XVI y XVII donde se anotaba el precio del trigo, los chorizos y las jarras de vino empleadas en los repartos históricos, así como las actas de los pleitos que la cofradía mantuvo con el Ayuntamiento de Oviedo para defender la propiedad de la capilla frente a los planes de alineación urbanística de la plaza. Estos documentos constituyen una fuente de primer orden para los historiadores que estudian la evolución de los precios, la dieta y la demografía ovetense a lo largo de la historia.
Coplas Populares y AnécdotasComo toda fiesta con un hondo arraigo en las clases populares, La Balesquida ha generado su propio cancionero y refranero tradicional, transmitido de generación en generación. Una de las coplas más conocidas y cantadas por los ovetenses durante el Martes de Campo, que plasma de forma fidedigna el espíritu alegre, campestre y un punto irreverente de la jornada, reza:
Asimismo, la tradición oral recoge la antigua costumbre de estrenar una prenda de vestir durante el "paseo" del Martes de Campo, un sutil y respetuoso homenaje popular que la ciudadanía rendía al antiguo gremio de los sastres, los eternos valedores y custodios del regalo de Doña Balesquida.
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